Shin Gojira (2016)

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Después del trote que ha tenido este bendito país desde el tema del terremotazo y Fukushima y su loca gestión, se dejaba entrever cuál sería el enfoque posible para el origen y forma de actuar contra Godzilla. Pues sí, esta vez todo viene a partir de la mala gestión de los residuos radiactivos y la lucha no será solo contra el bicharraco, también contra el escollo de la burocracia, tal cual está pasando con ese enemigo invisible que viene de Tohoku. Pues eso, haceros una idea, en esta peli el bueno de Hideaki Anno habría creado un nuevo género cinematográfico que podría llamarse “ultra realistic Godzilla crisis public administration”. Es decir, aquí los protas no serán meros espectadores, o peña que hace acuerdos con extraterrestres, o que se comunica telepáticamente con otros monstruos que deberán vencer a Godzilla, ni ná de ná. Aquí se cuenta cómo sería la forma de actuar del gobierno y sus funcionarios si de verdad un monstruo gigantesco y radiactivo apareciera en la ciudad donde vive el 20% de Japón y se dedicara a arrasarlo todo como una loca. Aquí no va a haber tiempo para buscar a tu papá ni a un perrito perdido, porque es probable que ya estén bajo los escombros. Aquí lo que vamos a ver es a un grupo de funcionarios de aquí para allá discutiendo y planeando cómo resolver una crisis inédita hasta el momento y si lo pueden hacer ellos mismos con sus Fuerzas de Autodefensa o deben pedir ayuda exterior, y si el tipo de ayuda que van a recibir a la larga puede ser incluso igual de letal que lo que pueda pasar si dejan al bicho suelto por ahí.
Al Hideaki Anno le entra el síndrome Aaron Sorkin mezclado con Evangelion y nos pone un guión a toda pastilla de los diferentes funcionarios rajando y moviéndose de un despacho a otro sin parar, que lejos de aburrir te deja hipnotizado, usando música épica (casi que parece robada del propio Evangelion) y un montaje frenético, dejándose de presentaciones superfluas y abusando de letreros presentando nombres, cargos, escenarios y la madre que lo parió, para ver a gente de a pie intentando resolver una crisis que se les va de las manos. Y mientras, el bueno de Godzilla vuelve a Japón con cambios muy muy sorprendentes y que desde la primera aparición te deja con boca abierta por la forma tan fría con la que te lo presentan, igual que con los ángeles de Evangelion. Godzilla es aquí más feo que nunca, más aterrador, más salvaje, más destructivo. Yo he sentido miedo en un par de escenas, con eso te lo digo todo.
Sobre la parte técnica, imposible saber qué es maqueta, qué es cgi y qué son vehículos reales, porque también el Ejército de Autodefensa ha cedido bastantes cosas (a cambio de un mensaje un pelín panfletario a favor, cosa que no es mala, porque para mi, todo discurso panfletario en el cine hace que la historia sea más divertida y gozosa).
No hay escena postcréditos, pero el último plano es de volarte la cabeza.
Y ojo al cameo del escritor Daniel Aguilar, que hace de político francés. Fue verle la calva y reconocerlo en seguida.
PELICULÓN.

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